OBJETIVO
Mover a la Generación Z de la pantalla al terreno. Queremos transformar esa motivación digital y la buena onda de las redes sociales en participación real en las calles de Santiago, derribando el mito de que para ser voluntario hay que sacrificar la vida entera y mostrando que TECHO tiene opciones flexibles que se adaptan al día a día de los jóvenes.
DESAFÍO
El gran enemigo es la típica excusa del “no tengo tiempo” y el activismo cómodo de la pantalla. Los jóvenes empatizan a full con la causa, pero entre la U, el trabajo y el cansancio, todo se queda en un like, un comentario o compartir una historia. El reto es romper esa indiferencia digital en redes saturadas y demostrarles que meter las manos en la masa es flexible, cercano y totalmente compatible con su rutina.
INSIGHT
A los jóvenes les mueve el propósito y la conexión real, pero sienten que el voluntariado es ultra demandante y que les falta información. Consumen contenido rápido y odian los discursos formales de las instituciones. Además, hay un secreto clave: los que van a terreno por primera vez la pasan tan bien y se impactan tanto que siempre se quedan con ganas de volver.
IDEA
Bajo el concepto “Voluntarios reales para hacer cosas de verdad”, la campaña usa la ironía para contrastar al “voluntario de cartón” (el que solo ayuda con un click) con el impacto de la acción real.
¿La estrategia? Un mix potente: en TikTok e Instagram metemos ruido con “Menos Minecraft, Más Madera” y unboxings de influencers con palas y pecheras; en las calles ponemos humanos de cartón con QR en los paraderos; y directo en las universidades armamos el “Tour Universitario Techín Challenge” para inscribir a la gente al toque y sin rodeos.
